Una de las principales consecuencias de la crisis hipotecaria es el nuevo parón que sufre la construcción de vivienda, agravando la dificultad para hacerse con una vivienda digna para el grueso de los españoles.
Una de las soluciones aplicada en otros países de la comunidad europea para resolver el problema habitacional ha sido la promoción de la vivienda de alquiler. Alemania y Holanda tienen la mitad de su infraestructura como vivienda alquilada. En España sólo llegamos al 8%.
Ante la imposibilidad de la vivienda propia (por su sobrevaluación y la incertidumbre sobre las tazas hipotecarias) el Estado Español se ha mostrado ineficiente e insensible. El superácvit de viviendas que se dio en los últimos años (un incremento de 21 millones de vieviendad a 23,5 millones) no buscaba tanto poner un techo sobre las familias como el enriquecimiento. Y una vez ...