Hace dos meses, Scandinavian Airlines System suspendió la operación de recompra de Spanair que había iniciado Marsans, participante hasta octubre del año pasado que la que es la segunda aerolínea española, sólo por debajo de Iberia, y gravemente afectada por el cada vez más incierto negocio del transporte áereo. Posee 65 naves y transportó a 11 millones de pasajeros el año pasado.
Spanair arrastra una deuda de 350 millones de dólares y pérdidas operativas que se acumulan y suman. El alto precio del combustible, la pérdida de clientela y la sobreoferta del sector no han sido benevolentes con la española.
Hace unos días anunció el despido de 1.100 de sus 4.000 empleados y el abandono de 5 de sus rutas. Actualmente su principal fuente de ingresos provenía del puente aéreo local y transporte hacia el interior de Europa. Muchos analistas culpan a su crisis de haber desaprovechado la demanda ...