Son tiempos de reinventarse, en lo empresarial y en los medios. Empresa que no se adapta a lo que los números y las apetencias de consumo señalan, compañía que se arriesga a caer en la suspensión de pagos. Y si hay una compañía que se las ha visto negras con la enorme oferta de porno gratuito en la red y la crisis de las publicaciones en papel, esa es Playboy. El universo alrededor de un hombre en bata (su inefable smoking jacket) y una casa llena de, bueno, conejitas.
A pesar de su sesgo evidentemente hedonista, Hefner tiene un colmillo para los negocios y sortear las olas en contra que es admirable: en su momento, Playboy pudo salir a los puestos de revistas entre las publicaciones más conservadoras por que su editor la registro como una revista literaria (sí, Herfner creó Playboy para que fuera leída).
Lo que ...