Por primer vez en 15 años, la economía española se estancó y presentó un crecimiento negativo: -0.2%. Un resultado que rebasa los peores vaticinios. Con él, el crecimiento anual ya se ha fijado en un 0.9%, muy por debajo del 1,6% que el Ministerio de Economía nos había prometido.
Las causas: inestabilidad de los mercados, la crisis financiera mundial, pero sobre todo el estancamiento del consumo interno. Sube el paro, no se produce consumo y las noticias financieras han creado un clima de pánico del que difícilmente se saldrá en el siguiente trimestre. Se pronostica un agravamiento de la destrucción del empleo.
Desde 1993 que el PIB no decrecía de un modo tan pronunciado (entonces llegó a un -0,3%). España, así, hombro con hombro con Estados Unidos e Inglaterra se coloca en la senda de la recesión, donde Islandia e Irlanda ya han ido a parar.
Hay, sin embargo, un par de datos ...