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Llega la Navidad y en esta época suelen freirnos a reposiciones de películas que por muy buenas que sean acaban aburriendo y nadie les presta atención. Pero algunas guardan lecciones impagables. Me refrescó la memoria la sección de Negocios de El País este domingo y aunque he visto el film varias veces no había llegado a encardinarlo en su justo lugar hasta ese momento.
¡Qué bello es vivir! versa sobre la esperanza con un trasfondo netamente financiero y económico. Hay un momento culminante en el que se dispara el pánico y eso puede llevar al traste muchas cosas que de otro modo no hubieran sucedido. El personaje interpretado por James Stewart, George Bailey, gerencia una cooperativa de crédito destinada a dar fondos a las personas sin apenas recursos para comprarse una vivienda. Quizá os suene a hipotecas subprime y será cierto pero la diferencia estriba en que el bueno de George no ...
Como los habitantes cubiertos por la lava de Pompeya, el reloj de pulsera detenido a la hora en que cayó la bomba sobre Iroshima o el último mensaje garabateado en la oscuridad por un marino del Kurks, así irradían una sombría y aterradora belleza estas oficinas para siempre capturadas en ese momento en que sus vidas se detuvieron: la bancarrota.
Un vaso de plástico arrugado sobre la mesa de juntas vacía, los libros de cuentas en una cordillera tan colorida como inútil, una bandera amarillenta flanqueando el paso a un cubículo abandonado, percheras vacías, un calcetin blanco sobre la alfombra, los cables amarillos que entran y salen de bajo los escritorios sin telefonos ni ordenadores, una fila de teléfonos silenciosos, atados con sus propios cables…
La serie de Phillip Toledano, fotógrafo inglés, recoge (según sus propias palabras) más arqueología que fotografía, y las presentamos aquí porque nos parece que encarnan ...