Las consecuencias de la huelga: olvidemos los limones.
La cadena de producción, con sus numerosos intermediarios, eleva el costo de los alimentos al punto de que el productor se mantiene con una rentabilidad que apenas le permite sobrevivir como empresa y el consumidor recibe bienes cada vez más caros. La cadena es tan sensible que cualquier alteración del proceso puede llevar al desastre, en particular en un momento en que precio de los alimentos sufre una escalada que no sabemos a dónde va a parar. Alteraciones como la reciente huelga de transportistas.
Es vital que los trabajadores y actores del proceso productivo, con todo el derecho del mundo de luchar por sus fuentes de trabajo, encuentren otros canales de protesta que no sacudan el delicado tejido de la red especulativa en la que nos movemos todos.
Porque verá usted, amigo transportista: no sólo la huelga dejo un par de muertos ...
Nosotros que pensábamos que Greenspan “que estás en los cielos” era un exagerado al declarar que esta crisis es peor aún que la del Crack de los años 30. Pero es que no habíamos escuchado aún a la FAO (la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) que, en vísperas de una Cumbre para tratar el preocupante tema de la situación alimentaria global, declara que los precios de los alimentos seguirán al laza durante los próximos diez años.
Una escalada alcista que, hasta hace algunos meses, se explicaba por la sequía en Australia y la crisis energética que está llevando al uso del 40% de los cultivos de maíz como biocombustibles, y que está desplazando los escenarios económicos a economías agrícolas como Brasil, China, Vietnam y Argentina.
Pero, en realidad, las razones del aumento en el ...