Ahora que todos los dedos bancarios acusan al malo malo Madoff de ser, bueno, malo malo, y se le enjuicia con poco menos escándalo que a un jerarca nazi, y sus víctimas dan declaraciones por aquí y por allá equiparando a Madoff con un agujero de ozono, como si hubieran sido pobre ovejitas y no especuladores en el juego del libre mercado. Ahora que el otrora genio de las finanzas se enfrenta a una posible sentencia de 150 años de prisión, nos enteramos que, sí, era malo malo, pero no tanto como el sistema financiero que lo incubó. Al menos en lo que se refiere a las pérdidas, que es lo que importa.
Según en artículo de Edward Jay Epstein en Vanity Fair, haber invertido con Mardoff, fraude mediante, pudo hacer salvado las fortunas de muchas de sus víctimas, a diferencia de los que invirtieron en valores totalmente legales.
Y es que ...