El campo está muy mal, hay que reconocerlo, lo que se traduce en protestas y manifestaciones. Normal cuando un sector pasa por enormes dificultades. El pasado fin de semana se ha puesto de manifiesto que los agricultores y ganaderos las están pasando tiesas e incluso reconocen que venden por debajo de coste. Ante ello sus peticiones son entendibles personalmente pero no economicamente ya que exigen, entre otras cosas, un precio justo intervenido. Algo imposible en suma salvo que se tire abajo el modelo económico vigente, es decir, el capitalismo.
Por un lado, intentar influir sobre algo cuyo control es imposible no deja de ser una utopía: los precios, quieras que no y con sus fallos, se forman en el mercado, pedirle al gobierno que los intervenga supone estatalizar la producción (cosa que creo no quieren los productores) o volver a las estructuras de hace 40 años con compras a precios fijados. ...