Dice el Presidente del Gobierno que el pesimismo no crea un solo puesto de trabajo y tiene razón. Sostienen otros, no sólo desde el PP, que el ejecutivo está intentando maquillar la crisis y tampoco yerran. La impresión entre los ciudadanos es que andamos metidos en una muy gorda que va a tener difícil arreglo y además para largo. Y no sólo tienen razón sino que además la sufren en sus carnes.
¿Qué es preferible?. Las crisis suelen desatarse por culpa de una caída en la confianza de los actores económicos, la impresión que éstos sacan puede hacer peor o más profunda una situación como la actual siendo obligación de los gobernantes transmitir confianza no tanto con sus palabras como con sus obras.
Ha anunciado el Presidente un paquete de medidas para el próximo viernes que van a ir más allá de lo realizado hasta el momento. De lo buenas y creíbles ...
Le puede ocurrir a cualquiera. Te invitan a una cervecita en casa de un amigo y ves cosas (económicas) que te sitúan en la tesitura de hablar o callar, siendo más sabio lo segundo seguramente. Tu amigo se acaba de comprar hace apenas un par de meses una televisión enorme, plana y de última generación. Presume de ella, ¿por qué no?, y le ha servido de excusa para contratar un canal de tv vía internet. Ya sabéis cuál.
Pero, bajo este panorama idílico, de ahí la foto, este sujeto ha tomado decisiones inadecuadas y, sin embargo, evidentes. El aparato en cuestión no tiene integrado el descodificador de TDT por lo que ha tenido que contratarlo con el propio canal ya que además su comunidad todavía no se ha adaptado a lo digital. ¿El coste?, 9 euros al mes más IVA.
No se trata sólo de que podrá comprarse el dichoso descodificador sino que adquirió la televisión LCD, ...
Al incauto economista le sorprende que una buena noticia, como es que Estados Unidos haya crecido más de lo esperado (0,9%) alejando el fantasma de la recesión, o que ésta si llega sea corta, sea percibida por los agentes como fuente de turbulencias o que ahonde las mismas. La conclusión a un buen dato macro debería ser de optimismo y reajuste pero se produce un vuelco hacia las tendencias desbocadas: el precio del petróleo se dispara y suben los temores a subidas de tipos.
Parece como si los mercados esperasen que en las actuales circunstancias fuese mejor tocar fondo que un comportamiento más pendular. Seguramente fuese “mejor” así, después del batacazo se podrían reordenar mejor los indicadores con la salvedad de que también esperaríamos que las vacas flacas durasen poco. Y a todo no se puede llegar.
Lo que sorprende también es que el vaivén de buenas-malas noticias, con más tendencia a las ...