El peor enfermo no es el que padece una enfermedad grave sino el que no quiere curarse. Es muy posible que no haya doctores adecuados o que anden despistados respecto al diágnostico pero el paciente lo pone difícil. Y digo esto a tenor de lo que se conoce de Spanair, por ejemplo, que aquejada del mal del petróleo prefiere curarse a base de ERE (acrónimo de expediente de regulación de empleo y que ya pertenece al vocabulario común). Esta postura equivale a romperse una pierna y hacerse una liposucción como remedio, puede valer pero lo primero consiste en escayolar y que el hueso suelde.
Y es que el “razonamiento” consistente en que “sube el combustible luego tendremos que despedir a un tercio de la plantilla” falla por todos lados y más cuando otras compañías aéreas no sólo han logrado disminuir su fatura energética sino que se van disputar las rutas que ...