Y que hace uso de los programas de descarga vía internet o del top manta en lugar de premiar la “excelencia” musical comprado los cedés o deuvedés que gentilmente nos ponen a disposición. De lo contrario, argumentan, se acabará la cultura y con ella la música. Aún creyéndome estos seudoargumentos, que no lo hago, firmaría la sentencia de muerte ahora mismo pero sólo de esos “productos” que nos quieren vender. Qué gente.
El masoquismo se manifiesta de muchas maneras y en este caso ha sido a través del visionado de la última edición de OT. No quiero justificarme pero espero que me creáis si os digo que lo he hecho pensando que podría aprender algo, alguna lección que llevarme a la boca en cuanto a descubrimiento, gestión y prefeccionamiento del talento.
Craso error, en todo caso he concluido que a menudo el nivel está más bajo de lo que uno podría soñar ...