Uno de los problemas del déficit público es que al tener que financiarse con deuda pública esto hace que se desvíen fondos a comprar esos bonos, letras y pagarés dejando de financiar inversiones privadas. A esto se le llama efecto expulsión de la deuda y es un problema que saca de quicio en especial a los neoliberales que no saben sacar sus narices de los manuales teóricos que despotrican contra ello, neoliberales también, aunque hay que reconocer la conveniencia de mantener un equilibrio entre deuda pública y deuda privada.
Lo que no se suele contar es que también existe un efecto expulsión privado consistente en que, dado que los fondos disponibles a prestar son escasos, la elección de qué inversiones se financian expulsa a unas en beneficio de otras. Ahora ocurre con enorme frecuencia ya que los bancos no financian a casi nadie pero también ha ocurrido en épocas boyantes ya ...
Una página muy moderna, con flash incorporado, y una cálida voz de mujer ofreciendo los mejores productos financieros (“tu interés es el nuestro“) se encuentran en la página web de Finanziamar, una de las muchas empresas de créditos rápidos que están surgiendo en España sin un control sobre su hacer y sobre los mecanismos de concesión y cobro de sus préstamos.
La Asociación de Usuarios de Servicios Bancarios (Ausbanc) asegura que, entre otras prácticas, imponen intereses por encima de la ley y obligan a firmar a sus clientes antes notario por cantidades muy superiores a las solicitadas.
Una valenciana, Pilar Martñínez, asegura que Finanziamar incurre en estas prácticas fraudulentas. De hecho, está por quedarse en la calle por haber contratado un crédito con esta firma.
Pilar Martínez pidió hace año y medio 600 mil euros para refinanziar las deudas que ...
El superávit del Estado ha bajado hasta menos de la mitad hasta abril como consecuencia del parón inmobiliario y de la factura energética. Las proyecciones además indican que se acabará el año sin “beneficios” en el mejor de los casos por que es posible que dentro de poco tengamos que enfrentarnos a la decisión de si podemos o debemos incurrir en déficit.
El problema del déficit fiscal es que obliga al Estado a financiarse mediante la emisión de deuda que genera intereses que deben pagarse por supuesto. Esto obliga, a su vez, a que parte de nuestros impuestos sirvan para pagar estas deudas y no otras cosas. Podría pensarse, por tanto, que caer en déficit es malo intrínsecamente pero debe matizarse.
En primer lugar hay que tener en cuenta que los ahorros, en forma de superávit, están para gastarse cuando es imprescindible y que si no se llega a los objetivos no ...