Con un invierno crudo, llegan las malas noticias desde el despacho de Putín: Ucrania es el villano que roba el gas destinado a Europa (al menos un 15%, según el ministro ruso), y hay que detenerlo. Con ese fin (y con la misma filosofía que lo llevó a masacrar hace algunos año a terroristas y rehenes en un teatro, y el mismo estilo de hacer política que se demostró en la sangrienta intervención sobre Georgia) Putin ha ordenado el corte del suministro de gas, afectando a 16 países europeos, particularmente a Bulgaria y Rumania (el corte le ha significado un descenso del 90 y 70% de su volumen de gas natural, respectivamente). Alemania está en la lista.
Lejos de las razones de Putin, detrás del corte hay una pulseada para elevar el precio del gas en más de un 100%. Gazprom, la paraestatal encargada de proporcionar el gas a Ucrania, que ...