Al incauto economista le sorprende que una buena noticia, como es que Estados Unidos haya crecido más de lo esperado (0,9%) alejando el fantasma de la recesión, o que ésta si llega sea corta, sea percibida por los agentes como fuente de turbulencias o que ahonde las mismas. La conclusión a un buen dato macro debería ser de optimismo y reajuste pero se produce un vuelco hacia las tendencias desbocadas: el precio del petróleo se dispara y suben los temores a subidas de tipos.
Parece como si los mercados esperasen que en las actuales circunstancias fuese mejor tocar fondo que un comportamiento más pendular. Seguramente fuese “mejor” así, después del batacazo se podrían reordenar mejor los indicadores con la salvedad de que también esperaríamos que las vacas flacas durasen poco. Y a todo no se puede llegar.
Lo que sorprende también es que el vaivén de buenas-malas noticias, con más tendencia a las ...
En el primer trimestre del año, y según las Cámaras de Comercio, la economía española acusó los efectos de la desaceleración mundial y las crisis que desde varios frentes amenazan al equilibrio financiero mundial. El índice de crecimiento económico fue del 2,8% en este periodo.
Un resultado que refleja la baja en el consumo familiar, la difícil situación del sector inmobiliario (pocas inversiones, vivienda cara), la confianza en números rojos de las empresas y particulares, un retroceso en las importaciones y una baja en las exportaciones, fruto de la fortaleza del euro y su valor al alza en el cambio.
La mano de obra también refleja la crisis: el número de personas en el paro se ha incrementado un 11,7% más que en el mismo periodo del año pasado. La mayor parte del empleo destruido proviene del ramo de la construcción, de muy difícil reconversión laboral.
Entre los pocos sectores que mantiene ...