El título suena a ironía y lo es. Parece que cada vez que sale un dato económico negativo, y los hay a montones todos los días, se tiene y se propaga la impresión de que nuestro gobierno no hace nada. Visto el panorama, con Japón y Alemania pegando el petardazo más reciente, va a resultar que ningún gobierno de ningún lugar tenga el ideario que tenga está haciendo mucho por la economía. Cuesta creerlo.
Lo que no es imposible de pensar es que casi ninguno hizo lo que debía antes de la situación actual por lo que ahora tiene la cosa mal remedio a corto plazo. Sin ambargo, no nos enfilemos pensando que somos muy torpes, que tenemos el peor gobierno y que allende los Pirineos todo se hace mejor. No es así.
Menos mal que Rajoy ha conformado un gabinete de crisis “B” para ayudarnos a todos y paliar la ineptitud ...
El crecimiento de China se ha situado en el 8% tras varios períodos de alcanzar las dos cifras tras los anuncios y esfuerzos del gobierno chino por enfriar la economía. Sucede que no necesariamente existe una correlación positiva entre crecer lo más rápido posible y la bondad o beneficios de ello. El caso chino es un buen ejemplo.
El crecimiento desmesurado ha provocado un doble impacto negativo: alta inflación por encima del 7% y revaluación del yuan frente al dólar con la caída de las exportaciones. El ciclo de la economía pasa sin duda por una etapa de rápido ascenso a lo que debe seguir un período de robustecimiento de las bases y fundamentos en busca de un desarrollo sostenido y sostenible.
Seguramente al gigante le ha llegado el momento de crecer menos pero mejor. Los efectos de ello serán positivos hacia adentro y hacia afuera. Y es que todo tiene su lado ...