La calificadora de riesgo y grupo inversor norteamericana Goldman Sachs tendrá que mirar más de cerca para encontrar la termografía bursátil o, por lo menos, para evitar convertirse en epicentro de nuevos batacazos. Y es que, a pesar de los desmentidos, su abrupta salida en bolsa de la semana pasada tendría como razón la mano negra de un inquieto empleado ruso.
Sergey Aleynikov, residente de Nueve Jersy y ex empleado de la firma, bajó, copió y subió a un servidor alemán el programa de trading de Goldman Sachs. Este programa informa sobre las cotizaciones, compras y ventas de acciones en la Bolsa de Nueva York, y su mera posición significaba que Sergey podía adelantarse con tranquilidad y adquirir y vender ventajosamente.
Aleyniky trabajó hasta 2007 como informático en la Goldman Sachs, y renunció para trabajar en una compañía de trading. Aunque no hay pruebas de que usase el programa de trading en ...