Hay cierta reflexión en torno a la creación de un banco público bajo la premisa de que quizá va haciendo falta. Lo curioso del caso es que los empresarios quisieran beneficiarse pero les suena mal eso de “público” como si fuera un estigma pecaminoso. Incluso hay una encuesta de los vecinos de el blog salmón que salió favorable a la creación de una banca pública. También hay quien cree que ese papel ya lo desarrollan las cajas de ahorros ante lo que debe aclararse que estas entidades no tienen dueño público ni su gestión directa se rige por criterios de empresa pública.
A menudo las confusiones provienen de no hacerse las preguntas adecuadas. ¿Está cumpliendo la banca tradicional, y monopolística, con su papel? ¿Son imprescindibles los bancos y cajas cuando el crédito sale del ICO que asume los riesgos e intereses mientras las entidades valoran el riesgo a su conveniencia?
A estas ...
Los cínicos eran, cuando surgió este movimiento filosófico, personas que consideraban que la felicidad debía provenir de una forma simple de vivir y en armonía con la naturaleza, lejos de boato y oropeles. El más famoso de esta escuela de pensamiento fue Diógenes conocido no sólo por ser instructor de Alejandro Magno sino también por su frugal y austero modo de vida. Cuentan que cuando Alejandro le preguntó qué desaba a cambio de sus enseñanzas, Diógenes le pidió que se apartara porque le quitaba el sol y que, en otra ocasión, viendo este filósofo a un niño bebiendo agua directamente con las manos pensó que aún le sobraban cosas y tiró su escudilla.
Con el paso del tiempo ni de Diógenes tenemos mejor noticia que los ancianos que acumulan desperdicios ni tenemos la misma idea de lo que es un cínico más allá de alguien con una disposición a no creer ...
Durante años nos hemos acostumbrado a que las sucursales bancarias crecieran como hongos por pueblos y ciudades como si no tuvieran espacio suficiente para guardar tanto dinero que necesitaba ser prestado. Al calor de ello y justo al lado se acoplaban los cajeros automáticos muchas veces directamente en la calle, ocupando un espacio público que en muchos casos no era penalizado desde los ayuntamientos. Mejor que abran una sucursal que poner obstáculos pensarían muchos.
Una sentencia del Tribunal Supremo permite que los alcaldes cobren por esta cuestión, algo lógico por otra parte y más visto en comparación con que, por ejemplo, los ayuntamientos cobran incluso por obras menores realizadas en el interior de las viviendas particulares.
Este tema retrotae al síndrome del usuario gratuito, es decir, a la tendencia a sobrexplotar o malutilizar un recurso si éste no tiene precio ni existen barreras de uso o entrada. No es que los bancos fueran ...