La crisis se ha visto agravada por la tendencia a que parte de la economía tienda a sumergirse cuando las cosas pintan mal, al menos en España. Ello ha impactado en la recaudación fiscal y Hacienda sabe de ello.
Por ello una bajada de impuestos actualmente tendría un impacto neutro en la actividad y, sin embargo, reduciría aún más los ingresos tributarios ya que, además, las expectativas de los agentes económicos incentivarían guardar los ahorros fiscales como ha pasado con los famosos 400 euros. El resto son bobadas, quizá neoliberales, y permitidme la franqueza.
Ante este panorama las autoridades han reaccionado como se esperaba, es decir, incrementando el personal destinado a perseguir el fraude. No es ninguna novedad porque así ha sucedido en anteriores momentos críticos. Y además se va a hacer por la vía más rápida que suele coincidir con lo más fácil. Conclusión, a por los autónomos y pymes.
El problema de este asunto es ...
Empezamos mes y conviene hacerlo con los deberes bien presentes y marcados en el calendario. En Octubre se realiza la declaración del tercer trimestre (respecto a pymes y autónomos) de los principales impuestos: IVA (modelo 300), IRPF (modelo 110), pago fraccionado del IS (modelo 202) así como los de los empresarios individuales (310 en su caso ó 130/131) y otros (115 de alquileres). Si no acabais de empezar estaréis familiarizados con ello.
Lo que cambia radicalmente es que las sociedades anónimas y de responsabilidad limitada (letras A y B) deben presentar estas declaraciones obligatoriamente vía telemática ya sea domiciliando o a través del cargo en cuenta y NRC.
Para que este trámite no se convierta en una pesadilla para los empresarios y sus asesores, conviene que todas las entidades mercantiles dispongan de certificado de usuario propio. Informaros bien y esta obligación se convertirá en una ...
Después de las últimas experiencias con la Agencia Tributaria estaba a punto de justificar ciertas conductas pero una ducha fría me ha serenado un poco los ánimos y debemos ser responsables de nuestras palabras aunque me reserve los silencios y los pensamientos, de los que soy dueño en exclusiva.
La mitad de los españoles considera que la otra mitad defrauda y además lo considera, hasta cierto punto, lícito. Mal asunto que demuestra que los mensajes publicitarios (Hacienda somos todos) llegan hasta donde llegan por mucho que los magos del marketing se empeñan en lo contrario y cobren por ello.
Quizá no sólo sea porque defraudar a menudo sale barato sino que además hay actitudes inherentes a la condición humana (el pecado se esconde en la casa de al lado pero no en la propia) y cierto desapego hacia la Administración, en general, y hacia la labor de los funcionarios tributarios, en particular.
Se conjugan ...