Al leer ciertas noticias o proyectos venideros no queda más remedio que pensar en qué han estado perdiendo el tiempo tanto burócrata durante tanto tiempo. Por qué no han aprovechado la época de vacas gordas para hacer reformas pequeñitas, tampoco se van a ganar todo el sueldo con ello, que defiendan de malos ciclos económicos o simplemente de la injusticia.
Este es el caso de la demora administrativa en los pagos, fruto de la dejadez y la prepotencia de quienes tienen en sus manos a los administrados, bien es cierto, pero también consecuencia de la imprevisión, el capricho, la falta de planificación y el electoralismo.
Si una administración no tiene dinero o la previsión cierta de tenerlo no debería realizar proyectos. Si tiene los fondos y prefiere destinarlos a otros fines antes que a pagar a sus acreedores, los responsables deberían ser echados a patadas del término municipal.
La Comisión Europea está decidida a castigar ...