En su afán por ampliar su cobertura de clientes y aumentar los dividendos, las instituciones crediticias caen en prácticas que no se diferencian mucho del estilo mafioso de los prestamistas callejeros. La tendencia se agrava cuando el blanco del fraude son los jóvenes. Sí, ni siquiera los mileuristas están a salvo del crédito fácil.Desde hace un año, en Suecia es posible obtener un crédito rápido vía un SMS. La mezcla de dinero inmediato y móvil atrajo al público joven que atraído por los mínimos requisitos del contrato pasa por alto las duras condiciones del préstamo: un costo del 18%, un interés de un dos por ciento anual y una devolución a un mes.
La bomba ha estallado y ahora muchos deudores se ven obligados a pedir un nuevo préstamo mensual para cubrir el anterior. Una práctica tan habitual y un aviso tan evidente que el gobierno sueco ha “prohibido el pago de intereses superior a la cantidad prestada inicialmente”. La tasa de impagos es del 2%. Baja para los bancos que las conceden, pero muy alta si se considera que este producto no tiene más de dos años en el mercado. Las consecuencias aún están por verse.
¿Cuánto tardarán los bancos españoles en sumarse a esta moda? Evidentemente, estamos ante un fenómeno subprime a escala microscópica, pero igual de nociva para cualquier sistema bancario que prefiera la depredación fácil a la sanidad financiera.
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