Hay noticias que sorprenden tanto como informan. En la prestigiosa universidad de Harvard hay un curso que triunfa por encima de otras materias con más solera y cuando se dice que tiene éxito es porque consigue atraer a un número significativo de alumnos. En estas universidades son los alumnos quienes diseñan su currículum en función de sus intereses personales y profesionales por lo que si una materia tiene elevada aceptación, se puede decir que marca tendencia en un lugar que “fabrica” a líderes con proyección mundial.
El curso en cuestión versa sobre el pensamiento positivo con un título de lo más significativo: “Mayor felicidad”. Equiparando la vida de una persona con una empresa, el profesor Ben Shahar incide en los aspectos que nos hacen infelices y los remedios para solucionarlo como si de nuestra situación financiera se tratase. ¿En qué invierto para sentirme mejor, qué me compro?. Interesante ángulo de visión.
Pero tampoco nos creamos que es un mero ejercicio de convencimiento sino que se analizan diferentes estudios y análisis. Es destacable que en la práctica el dinero no da la felicidad a todo el mundo a partir de cierto nivel adquisitivo, unos 8.000 dólares, al tiempo que se destaca que las metas personales que más nos proporcionan felicidad son aquellas que nos permiten interactuar con otros. Asimismo, encontrar significado y satisfacción en nuestro trabajo nos ayuda a ser más felices.
Seguramente entender muchas de estas ideas y pensamientos nos ayuden a alcanzar mejores objetivos personales y empresariales. No está nada mal que el liderazgo se impregne de estas buenas sensaciones. Y en todo caso es bastante curioso e interesante.
Que razón, sobre todo con la frase: “encontrar significado y satisfacción en nuestro trabajo nos ayuda a ser más felices” No me quiero ni imaginar que no sea feliz en mi trabajo…
“el dinero no da la felicidad a todo el mundo a partir de cierto nivel adquisitivo, unos 8.000 dólares…” Estos 8 mil ¿qué son, diarios? Comprendo perfectamente que los masters del universo que van a Harvard no se preocupen del dinero, incluso que hayan hecho estudios de a partir de cuánto dinero no les supone mayor satisfacción. Con lo que cuesta estudiar esa gilipollez en Harvard seguramente comía mucha gente durante varios años. Pero nada, a seguir creando líderes mundiales más felices y con el bolsillo lleno. Que vayan a estudiar en un colegio público y que les quiten todo el dinero que tienen durante una temporadita, que se tengan que buscar la vida currando en porquerías en las que te explotan para pagar el alquiler, que no puedan comprar un piso en su puta vida y que vivan agobiados por el trabajo, la casa, los hijos… que seguro que son mucho más felices. Lo siento, pero no soporto todas estas chorradas sobre lo infelices que son los hijos de papá.
De acuerdo con Pedro, ya que tenemos que trabajar por lo menos hacerlo a gusto.
Luis ofrece un comentario algo virulento pero no carente de significado. Es paradójico que se minusvalore el dinero en uno de sus “templos” y tampoco estaría mal que recibieran una enseñanza más práctica y menos teórica. En todo caso evitemos las palabras zafias. Saludos a todos.