Cuestiones de EconomÃa (III), el salario mÃnimo

Como se puede comprobar, el resultado final coincide con lo previsible. Y es que las personas que acudan al baile no tienen incentivos para salir de allà sin nada en las manos, siempre es mejor algo que nada y más sin compromiso alguno como contrapartida. También es previsible que los chicos se lleven la mayor tajada, tal y como indicó Sergio en los comentarios del caso, ya que siempre hay una chica “libre” a la que ofrecer el pacto y ésta ante la perspectiva de quedarse sin nada aceptará prácticamente cualquier oferta. En este caso la menor posible.
El que haya más chicas que chicos se trata sólo de una cuestión estadÃstica reflejo de la realidad: hay más mujeres que hombres en el mundo por lo que parece más plausible que en el ejemplo funcione de la misma manera.
Pero lo interesante debe ser la conclusión o proyección del caso. Lo ocurrido en el baile también pasa en la vida real por ejemplo en el mercado de trabajo. Si cambiamos a las chicas por oferentes de trabajo y a los chicos por demandantes podemos concluir, sin ser maximalistas, que con libre fluctuación se puede producir lo mismo: el exceso de oferta de mano de obra conlleva ineludiblemente un tirón a la baja del precio sin que intervengan otros factores como la preparación, la productividad posible u otros.
Este caso serÃa un justificante de la existencia de un salario mÃnimo ya que sin él los precios que los trabajadores estarÃan dispuestos a aceptar siempre irÃan a la baja dado que estructuralmente siempre hay y habrá más oferta (trabajadores) que demanda (empresas).
Esperamos que os haya interesado y seguimos animandoos a que participéis en las próximas ediciones… en 2010.
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