Al final no fue el gobierno de Zapatero quien inició el debate sobre la reforma laboral. El trabajo sucio de fijar el nuevo sacrificio a entregar en aras de la macoeconomía ha correspondido a Angela Merkel, la canciller alemana que nos visitó la semana pasada para dar por buenas las medidas emprendidas por el ejecutivo español para enfrentar la crisis.
Merkel señaló, entre las cosas podría instituir para hacer mejor las cosas, “fijar los salarios a la productividad”, lo que en palabras así no parece todo lo telúrico que es en realidad: Alemania quiere que los sueldos españoles se fijen bajo un barómetro muy distinto al actual, ya no decidido por el gobierno y sindicatos tomando en cuenta la infalción, sino por las empresas y basado en ese vago concepto de la “productividad”.
Ya se escuchan las primeras voces que opinan sobre el tema, y que rechazan o piden revisar la sugerencia ...
Según recoge el último Barómetro del Centro de Investigaciones sociológicas (CIS) un 40 de los parados cree que le será muy difícil hallar empleo en el 2011, y el 49% está convencido de que no lo hallará. El desempleo es, para el 80% de los españoles, el principal problema que enfrenta España. Casi en su totalidad creen que el mercado laboral va a empeorar, a pesar de las cifras y lemas que bajan desde el Gobierno (y que indicarían, desde diciembre, un descenso en las filas del paro, que ya rebasan holgadamente los 4,5 millones de personas).
La percepción sobre la situación económica del grueso de la población se ha divorciado de las versiones oficiales, centrada como está en el que considera el segundo problema acuciante: la situación económica personal. El tercero, que explicaría el descreimiento de las cifras gubernamentales, es la clase política.
Según el Barómetro, un 44,2% de la población ...
La apertura cubana va en serio, y como muestra un botón: la flexibilidad laboral en todo su esplendor, sólo que bajo el nombre (más revolucionario) de reordenamiento. Tras los anuncios de que el presidente cubano, Raúl Castro, apoyaba la iniciativa privada, cerca de 500 mil trabajadores cubanos de los Ministerios del Azúcar, Agricultura, Construcción, Salud Pública y Turismo se van a la calle. Eso sí: sin “violaciones, paternalismo, favoritismo y cualquier otra tendencia negativa”.
La cifra equivale a la cuarta parte de los parados españoles. Sólo 200 mil de ello tienen un lugar en las cooperativas existentes en la isla. La medida, según Castro, es “impulsar la economía doméstica”, y sólo es el principio de un proceso que no verá su fin hasta marzo.
Los trabajadores despedidos que no serán tomados por las cooperativas recibirán ofertas de trabajo, que pueden rechazar si deciden formar parte del nuevo sistema de autónomos, hacia una ...