Poco a poco se van puliendo los Presupuestos Generales del Estado (PGE) y puede que al final salga algo mejor de lo que entró sin que llegue a ser la panacea. Pero algo se mejora, en mi humilde opinión. Quienes hemos reclamado y reclamamos que el sistema fiscal gane en progresividad tras años de reducciones impositivas tendentes a hacer lo contrario vemos que algo se hace aunque falte mucho.
Por ejemplo, elevar la tributación a los profesionales extranjeros que cobren más de 60.000 euros, la llamada ley Beckham cuando estaba pensada para atraer científicos, sirve para este propósito aunque eso tenga el coste de que no lleguen Ronaldos (podremos vivir sin ellos).
Asimismo, mantener la deducción de 400 euros a las rentas bajas y establecer un sistema progresivo para el resto de rentas hasta los 20.000 euros al año, pese a tener truco emite un mensaje postivo y vuelve el sistema más ...
A partir de hoy los comercios y demás establecimientos podrán cobrarnos la comisión que se devenga por el uso de las tarjetas de crédito por parte del cliente. Lo cual indica que hasta ahora no podía hacerse al menos explícitamente. No sé si los comercios aplicarán esta medida a cara descubierta, supongo que no, pero cabe la posibilidad. Más de uno pensará que esta medida es buena al sacar a la luz comisiones millonarias soportadas, presuntamente, por los comerciantes. Y digo presuntamente porque analizar esta cuestión sólo desde el lado del coste conlleva errores de apreciación importantes.
Si el uso de terminales de cobro de tarjetas fuera únicamente un coste lo lógico sería que no tuvieran tanta presencia, es decir, se quitarían o bien se repercutiría en el precio cobrado indirectamente al igual que se hace con otros gastos fijos como la luz o la alarma contra robos. Pero no es ...
La avaricia rompe el saco, dice el refrán, y no tenerlo en cuenta conlleva apreciaciones equivocadas o desviadas cuando se deben tomar decisiones. Pensar que todos los mercados se autoregulan o que las consecuencias de su mal funcionamiento se compensan suele ser el primer error de quien no tuvo en cuenta la avaricia como motor de las ambiciones humanas, lo que en economía se llama incentivos.
Con leer a Roberto Saviano en Gomorra uno se da cuenta de la manera en la que las empresas externalizan servicios de gestión de residuos pasándolo a manos de organizaciones clandestinas que hacen desaparecer los restos en cualquier sitio: mares o campos. Dice este autor que el maremoto de 2004 causó gran pesar a capos camorristas porque el ataque del mar dejó al descubierto cientos de contenedores con residuos peligrosos en costas asiáticas y africanas afectadas.
Poco a poco, sin embargo, y gracias al cine y ...