Un artículo de Juan Pastor Bustamente en El País habla de un sector del que se ha hablado mucho en estos días, y del que no se saca el partido que se podría. Una utilidad que podría llegar, ni más ni menos, a ser un nuevo motor para la economía española: La cultura o, si se quiere poner en términos más en boga, las industrias creativas.
En estos días se ha hablado mucho de la cultura, pero sobre los únicos ítem que parecen importar a esta administración: derechos de autor y piratería. Ambos englobados por sus gallinas de oro: la recaudación y el Canon (y este último, dados los creativos manejos de T. Bautista and Co, puede que tenga los días contados).
Para el Estado Español, parece que las industrias creativas sólo son rentables en la que medida que se gravan y que la gente las consume, no para su deleite ...
La efectividad de los sitios de empleo (desde Bolsas de Trabajo virtuales hasta sitios de contacto entre prestadores de servicios y buscadores de talento) ha sido cuestionada en diversas ocasiones (algún estudio señala que de doscientos CV, sólo uno consigue una llamada de la empresa contactada). Quizá por ello la nueva tendencia en la red son sitios que recuerdan la mecánica de las redes sociales, con perfiles de trabajadores que buscan una oportunidad.
Uno de estos sitios empieza su andadura: Mil Currantes. Ofrece rapidez en la búsqueda de empleo, especialmente para obras y reformas: pintores, fontaneros, electricistas, carpinteros o albañiles son su principal target.
Mil Currantes no requiere de registro o envío de curricúlum: se trata de crear una página web por cada parado, clasificarla según su lugar de residencia, y contar así con un escaparate para que cada trabajador puede recibir la visita y tener contacto con quienes necesita sus servicios. ...